¿Tienes una lengua geográfica?

Es cierto que cada cuerpo es un mundo, y a veces en esos mundos nos encontramos órganos con apariencias que nada tienen que ver con lo habitual. Por ejemplo, nadie va enseñando la lengua, por eso es casi seguro que no has visto nunca una lengua geográfica.

¿En qué consiste la lengua geográfica?

La lengua es un órgano recubierto de pequeños bultos de color blanco rosáceo (papilas), que son en realidad proyecciones cortas y finas similares a un cabello a través de las cuales percibimos el sabor, la textura o la temperatura de lo que ingerimos.

En el caso de la lengua geográfica, hay zonas sobre la superficie que no tienen papilas y que presentan la apariencia de «islas» rojas y lisas, como machas o lesiones, a menudo con los bordes levemente elevados. Estas lesiones pueden aparecer en cualquier parte de la cara dorsal incluyendo la punta de la lengua, los laterales, en centro, la región posterior, y la cara inferior, aunque esta última con menos frecuencia. Esos parches aportan la apariencia de un mapa, y como pueden ir variando de localización, a este trastorno se le conoce como glositis migratoria benigna.

Hay personas a las que les aparece de repente y otras que tienen esta patología de nacimiento: la lengua geográfica es más frecuente en las mujeres, que pueden verse afectadas hasta tres veces más que los hombres. Suele comenzar en la infancia, donde es bastante común, entre los 4 y los 6 años aproximadamente. No obstante es más habitual su aparición en las edades medias de la vida, entre los 40 y los 60 años.

¿Es grave?

No es preocupante, ya que esta anomalía no tiene relación con patologías graves como el cáncer ni con ningún otro tipo de infección y, en su mayoría, los síntomas de la lengua geográfica son simplemente visuales.

De cualquier manera es aconsejable acudir a un especialista ante su aparición para determinar que efectivamente se trata de lengua geográfica y no de otra dolencia, como una infección puntual por hongos.

La lengua geográfica no supone un problema de salud, si bien puede asociarse a picores y escozor cuando se consumen determinados alimentos. Se sugiere, como para cualquier persona, mantener una correcta higiene bocal y oral, así como una adecuada limpieza de la lengua con el cepillado de la misma.

Recuerda que, en caso de cualquier trastorno bucal, es indispensable la evaluación de un profesional cualificado para garantizar un manejo apropiado y una recuperación total.

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