Que te importe un rábano en verano

El rábano como alimento es en realidad la «raíz» carnosa que se obtiene de la planta del mismo nombre. Posee un sabor picante y se consume como hortaliza. Existen variedades de colores diversos (roja, morada, blanca o negra) y diferentes formas: esféricas, cónicas, cilíndricas y ovaladas. La carne es blanca, excepto en algunas variedades asiáticas que son rosáceas.

Es un alimento que no aporta mucho nutricionalmente (cada 100 g de producto fresco comestible aportan un valor energético de 12-12 kcal), pero que le da a las comidas un sabor picante, estimulante del gusto y refrescante.

Generalmente se consume crudo, a modo de aperitivo o aliñando ensaladas, bocadillos u otras preparaciones, aunque también hay quien utiliza las hojas como si fueran las de las espinacas o las acelgas, cocidas o en ensalada.

El rábano es una de las hortalizas con mayor contenido acuoso, y cerca del 95% de su peso es agua, por lo que es un producto muy indicado en dietas de adelgazamiento.

Además contiene minerales como hierro, calcio, magnesio y fósforo, si bien es el potasio el que se encuentra en concentraciones más elevadas; también es rico en vitamina C.

El rábano se considera muy beneficioso para el aparato digestivo, ya que alivia el estreñimiento y ayuda la mantenimiento de la flora intestinal. Otra de las grandes aportaciones del rábano es que consigue abrir el apetito, por lo que algunos especialistas lo recomiendan en casos de pacientes con anorexia.

Prueba a añadir el rábano a tus ensaladas veraniegas. Seguro que les aporta un extra de sabor de una manera saludable y colorida.

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