¿Qué es la diástasis abdominal?

Muchas mujeres después del embarazo y el parto, por más que pierden peso y hacen deporte, no consiguen deshacerse de la tripa, que sigue apareciendo flácida o inflamada. No todos los cuerpos son iguales ni responden del mismo modo al ejercicio, y aunque algunas consiguen volver a su talla, sienten que cada vez que comen algo su tripa se hincha. En algunos casos aparece lo que se conoce como diástasis de rectos o abdominal, que es la separación de los músculos rectos del abdomen (las llamadas ‘chocolatinas’) a causa de una distensión del tejido conectivo (conocida como línea alba) que los mantiene unidos entre sí y a la línea media del cuerpo.

¿Qué consecuencias tiene?

Es un problema estético y a la vez funcional que, aunque puede afectar a cualquier persona independientemente de la edad y del sexo, es más habitual en las mujeres tras un embarazo, ya que los rectos se separan para dar espacio al útero y al bebé y la distensión es mayor. Sin embargo, en ocasiones surge diástasis abdominal y un gran estiramiento de toda la faja abdominal cuando se gana mucho peso (obesidad mórbida) y también por un exceso de ejercicios abdominales, o en el caso de niños en la fase de crecimiento.

El aspecto estético es evidente: piel descolgada, flacidez que sobresale con y sin esfuerzos… En ocasiones además se puede apreciar un bulto justo en el centro, en la línea que une el ombligo y el hueso del pubis. A veces también podemos observar que la piel tiene un aspecto raro en el abdomen bajo o que se crea como un agujero cuando nos tumbamos boca arriba.

Pero además esta dolencia puede ir acompañada de problemas funcionales, como incontinencia de orina, estreñimiento o malas digestiones, dolor lumbar y mala estabilización corporal, e incluso el prolapso de órganos genitales.

¿Cómo se trata la diástasis abdominal?

Es un problema que ha de ser enfocado desde un aspecto multidisciplinar (osteópata, ginecólogo, traumatólogo…) para descartar dolencias y centrarse en el plano estético. Es difícil poder prevenir la diástasis abdominal, pues la mayoría de las veces no se puede predecir su aparición, pero sí se puede realizar una corrección mediante una abdominoplastia, es decir, una sutura de los músculos rectos que se vuelven a unir, de manera que la pared abdominal recupera su firmeza, se quita el exceso de piel que por lo general existe y la cintura vuelve a apreciarse.

En los casos más severos es necesaria la colocación de una malla que refuerce y soporte mayores tensiones, para evitar que la diástasis vuelva a aparecer dada la debilidad de la pared abdominal. La cicatriz queda a la altura del pubis y los pacientes han de llevar una faja abdominal durante al menos un mes, a la vez que hay que mantener reposo relativo e ir realizando actividad normal según indique el cirujano. Después de un tiempo los pacientes recuperan la figura y se recupera el tono muscular, lo que ayuda no sólo a mejorar la autoestima, sino la postura y la salud general.

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