¿Qué es el semáforo nutricional Nutri-Score?

Siguiendo el ejemplo de algunos países europeos, el Gobierno español pretende implantar un sistema de calificación de los alimentos denominado Nutri-Score, que tendría el objetivo de determinar, de una forma muy visual, calidad nutricional de dichos alimentos.

¿Cómo funciona el semáforo nutricional?

De la A a la E, en rojo, amarillo y verde, el semáforo nutricional es muy sencillo: el rojo hace que nos detengamos, mientras que el verde nos invita a pasar.

Lo lógico es interpretar estos cinco niveles más o menos así:

  • A (Verde oscuro) = Muy sano
  • B (Verde claro) = Sano
  • C (Amarillo) = Regular
  • D (Naranja) = Insano
  • E (Rojo) = Muy insano

¿Qué características tiene en cuenta el etiquetado Nutri-Score?

Nutri-Score se centra en determinar la cantidad de azúcares, sodio, calorías y grasas saturadas que contienen los alimentos por 100 g o ml de producto. A través de un algoritmo que otorga puntos positivos o negativos en relación con la composición, se hace un perfil nutricional global de los productos que se traduce en un gráfico con estructura de semáforo: cinco colores (del verde al rojo) y cinco letras (de la A a la E).

¿Cuál es el gran problema de este sistema? Que, en primer lugar, no contempla el grado de procesamiento de los alimentos, lo que hace que ultraprocesados y refrescos obtienen mejores calificaciones que el aceite de oliva virgen extra (AOVE) y el jamón ibérico.

Algunos ejemplos de ello son que la carne picada 100% vacuno obtiene bastante peor valoración que un preparado de carne de ternera. Una C para la carne de vacuno 100% frente a una A para el preparado; o que cataloga casi todos los refrescos ‘zero’ con una B, mientras que el aceite de oliva obtiene simplemente una D.

Por otra parte, los productos basados en cereales refinados o lácteos y bajos en grasas, aunque tengan bastante azúcar, obtienen muy buenas valoraciones, sin que exista evidencia científica real que las respalde.

Desde la OCU señalan que Nutri- Score es un gran punto de partida, pero podría mejorar. Y proponen un paso más allá :

  • Extendiendo el código cromático de “semáforo” a la información nutricional más detallada que aparece en la parte de atrás de los envases.
  • Teniendo en cuenta el ultraprocesado de determinados productos, penalizándolos.
  • Valorando negativamente la presencia de determinados aditivos, como los edulcorantes: así se evita la paradoja de que un refresco sin azúcar (pero con aditivos) obtenga una B, por ejemplo.

Hay que reconocer que por su simpleza visual es sistema Nutri-Score sería muy útil al consumidor, porque le permitiría elegir de un simple vistazo las opciones más saludables. Sin embargo, a día de hoy, y hasta que se revise, lo mejor es seguir utilizando la lógica que dice que debe de primar los productos frescos sobre los procesados, elegir las verduras y las frutas de temporada y mantener los azúcares y las grasas bajo control.

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