¿Qué es el Lipedema?

Es muy posible que no seas una persona con exceso de peso y sin embargo sufras de una acumulación atípica de grasa en los brazos o en las piernas. Esa ganancia es desproporcionada en los miembros, y la diferencia se percibe sobre todo en las piernas respecto al tronco. Eso no significa que tengas ningún tipo de obesidad, sino que puede que padezcas lipedema. Esta es una patología que conlleva la proliferación e inflamación de las células del tejido adiposo, tanto en las extremidades superiores como inferiores, y cuyas consecuencias pueden ser muy graves si no se diagnostica a tiempo y se trata adecuadamente.

Porque el lipedema siempre va a más, ya que es una dolencia crónica, y aunque hay quien la asocia a la obesidad o el sobrepeso, lo cierto es que su desarrollo está estrechamente relacionado con trastornos hormonales y además existe un componente genético que incide en la predisposición al lipedema.

La padecen principalmente mujeres (aunque no hay datos oficiales, los expertos calculan que entre un 4% y un 11% del sexo femenino a nivel mundial padece lipedema en diferentes grados), que notan un empeoramiento cuando llegan a la pubertad, con la menopausia, los embarazos o la toma de anticonceptivos.

¿Cómo saber si padecemos lipedema?

La principal señal es el aumento de volumen, que se aprecia especialmente en las piernas, de manera simétrica, aunque del mismo modo en los brazos, si bien los pies y las manos suelen no suelen verse afectados.

Además, se aprecia una pérdida de elasticidad en la piel, lo que hace que  esté más rígida y que haya problemas para doblar las articulaciones. Y que los miembros duelan al tacto, cuando se rozan o se frotan, o simplemente les agarran del brazo.

En los casos más avanzados, aparecen zonas en las que la piel se ha endurecido mucho, o está hiperpigmentada, o presenta señales rojas, moradas o azules producidas por las dilataciones y roturas de pequeños capilares.

Uno de los obstáculos para detectar el lipedema es que se confunda con el linfedema. Esto último es un problema del sistema linfático, que hace que aumente el volumen de brazos o piernas por la acumulación de líquido. Normalmente el linfedema no tiene la simetría del lipedema y se da únicamente en un miembro, y además puede padecerse en los pies, mientras que quienes padecen lipedema tienen los pies normales y es justo por encima de los tobillos donde empieza a acumularse volumen.

¿Cómo tratar el lipedema?

Una vez diagnosticada correctamente esta dolencia hay dos métodos para atajarla. La manera más conservadora consiste más bien en reducir el dolor aunque el volumen de la grasa no suele descender. Se aplican medias de compresión linfática para ayudar al movimiento, o se realizan ejercicios acuáticos, así como presoterapia neumática intermitente o prendas compresivas de tejido plano. En estos casos lo que se logra es menos sensación de pesadez pero no disminuye el volumen.

En las fases iniciales el lipedema se puede tratar con mesoterapia, carboxiterapia, y crioterapia, y para mejorar localmente lóbulos de grasa, nódulos o mejorar el dolor.

La otra opción es realizar una liposucción de descomprensión, en la que se aspira tejido graso a la vez que inyecta más o menos cantidad de la solución para infiltrar y separar las células, con lo que sí se devuelve el contorno a la zona afectada y se mejoran síntomas como la pesadez o el dolor. El tratamiento es duradero a largo plazo, ya que allí donde se han aspirado las células grasas, éstas no vuelven a crecer.

Es importante un buen diagnóstico del lipedema para poder tratarlo de la manera más eficiente y con los mejores resultados.

Realizamos un diagnóstico online exclusivo para usted

Más información