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¿Qué es el envejecimiento digital?

Pasamos más tiempo frente a las pantallas del ordenador, móviles, televisión y existen evidencias claras de que la luz azul puede causar la degradación y muerte celular en organismos vivos.

La luz azul que emiten estos dispositivos es la parte del espectro de la radiación solar visible y con mayor energía y, puede dañar tanto los ojos como la piel. Los efectos efectos de esta exposición dependerán del tiempo que estemos expuestos a las pantallas: lo que hace el sol en nuestra piel en cinco minutos, lo hacen las pantallas en cinco o diez días enteros.

Estos rayos penetran en la piel y dañan las capas que la conforman, acelerando, así, la generación de radicales libres. Además, los expertos coinciden en que también afecta a la hidratación y protección del cutis.

Otro de los efectos secundarios del uso continuo de la luz azul es que altera los ritmos de sueño, dado la señal errónea que produce esta luz al cerebro que impide la producción de melatonina, manteniéndonos más tiempo ante las pantallas.

Además el exceso en el uso de esta luz favorece la producción de melanina, que conlleva la hiperpigmentación de la piel y la aparición de manchas, así que el resultado es al final una piel apagada y desvitalizada

Respecto a la visión, a corto plazo las pantallas producen cansancio y estrés visual, mientras que a largo plazo el estrés oxidativo ocular provoca alteraciones en las células de la retina e  incluso podría llegar a causar cataratas.

La mejor manera de protegerse de este efecto nocivo de la luz azul es usar a diario fotoprotectores de amplio espectro, con óxido de hierro, que incluyan este tipo de luz en sus filtros, e incluir antioxidantes tópicos, como las vitaminas C y E, en la rutina de cuidado de la piel,

Por la noche. además, debes alimentar tu piel con principios activos (retinol, ácido salicílico, ácido glicólico), cuyos efectos exfoliares favorecen la renovación celular.

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