¿Por qué comer remolacha?

Como en cada estación, hay determinados alimentos de temporada que por sus propiedades te recomendamos incorporar a tu dieta. En este caso vamos con la remolacha, que poco a poco va ganando terreno en nuestras cocinas. Presente en nuestras mesas desde la prehistoria, al principio se ingerían sus hojas y después la parte subterránea de algunas variedades. En España se llama sobre todo remolacha, aunque también se la conoce como betabel o betarraga.

Francia e Italia son los dos grandes productores de remolacha de mesa. En España durante el invierno se produce en las regiones del norte, centro y el levante. Mientras que en primavera y verano su producción se centra en la zona de Andalucía.

Es una de las hortalizas más dulces y llenas de energía, y podemos señalar entre sus propiedades que cuenta con un alto contenido en fibra, por lo que ayuda en el tránsito intestinal. Además posee una gran cantidad de agua y antioxidantes y vitaminas A, B y C, además de betacaroteno y magnesio, potasio y hierro. Cien gramos de remolacha cubren la tercera parte de las necesidades diarias de ácido fólico de un adulto, la sexta de las de vitamina C y el 8% de las de potasio y magnesio.

Los hidratos de carbono que contiene hacen que produzca un aporte moderado de azúcar, y con respecto a su nivel calórico hay que señalar que aporta con unas 40 Kcal por cada 100 gramos.

Esta hortaliza contiene unos pigmentos conocidos como Betalín, que apoyan el proceso de desintoxicación, porque son capaces de combatir la acción de los radicales libres y esenciales para depurar órganos vitales como el hígado y los pulmones, así como la sangre.

Además, el consumo de zumo de remolacha ayuda a reducir los altos niveles de presión arterial, ya que sus nitratos de origen natural, al llegar al organismo, se convierten en óxido nítrico, que contribuye a la relajación y dilatación de los vasos sanguíneos. Como es rica en carbohidratos de acción lenta, esta cualidad la convierte en un alimento ideal para conseguir energía antes de hacer ejercicio.

La remolacha se puede comer cruda, asada, frita, cocida, al vapor, a la plancha, como encurtido… sola o con otros ingredientes; en crudo sabe un poco más dulce, aunque no lo es tanto como la calabaza o la zanahoria.

Añádela a tus platos y además de colorido y textura, estarás poniendo un alimento saludable en tu dieta.

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