Mitos y verdades sobre los implantes de pecho

Se nota inmediatamente cuándo se rompe una prótesis.

FALSO. Con los nuevos materiales las roturas actuales cada vez son más silenciosas; es decir, la paciente no nota apenas ningún cambio en su mama, por lo que suele ser muy importante la exploración ecográfica periódica para detectar estos casos.

No se puede dar el pecho tras aumentarse el pecho.

FALSO. La gran mayoría de las pacientes pueden dar de mamar normalmente, ya que con la cirugía suelen respetarse los conductos galactóforos.

Cambiar las prótesis es más sencillo que implantarlas por primera vez.

CIERTO. Resulta más simple que el procedimiento original de implante, ya que lo que necesitaremos ahora es sustituir un implante por otro sin tener que volver a realizar todo el despegamiento previo de la mama.

Las prótesis duran toda la vida.

FALSO. Las prótesis hoy en día duran cada vez más años, en algunos casos toda la vida, pero en otros no. Por ello es imprescindible hacer pruebas de imagen de seguimiento para poder detectar una posible rotura o fallo del implante.

Los implantes pueden cambiarse por diferentes motivos.

CIERTO. La decisión de cambiar unas prótesis por otras puede obedecer a diferentes causas: cambio de prótesis por unas más grandes, ya sea en volumen o forma, reemplazo del implante por otro más pequeño, que haya una rotura de la prótesis, o que se haya creado un encapsulamiento del implante.

Las cicatrices tras la implantación de mamas son muy llamativas.

FALSO. La cicatriz siempre se diseña para que sea lo menos perceptible posible, aunque dependen de la capacidad de cicatrización de cada paciente y de la calidad de su piel.

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