La importancia de la vitamina D para la salud de tu piel

El mayor impacto que la vitamina D tiene sobre nuestro organismo es que es la única hormona conocida capaz de estimular adecuadamente las proteínas implicadas en la absorción intestinal del calcio. Gracias a esa misma acción, esa absorción del calcio favorece la salud cardiovascular, la fertilidad, la buena marcha del embarazo, ciertas patologías nerviosas e incluso se ha estudiado su papel en el desarrollo de algunos tipos de cáncer.

Pero además la vitamina D al mejorar el sistema inmunológico es un coadyuvante en patologías dermatológicas tan diversas como el acné, la rosácea, la cicatrización, la psoriasis, la alopecia, el vitíligo o la dermatitis atópica (una enfermedad inflamatoria crónica y recurrente, caracterizada inicialmente por prurito y lesiones eccematosas. Afecta hasta un 20% de la población infantil, y en torno al 7,2% de los pacientes adultos).

En todas estas dolencias existe una relación con una alteración del sistema inmune cutáneo y el defecto en la síntesis de la barrera cutánea.

En los últimos años han aparecido nuevos e interesantes trabajos que relacionan los niveles de vitamina D y algunas dermatosis frecuentes.

¿Cómo ingerimos la vitamina D?

Existen tres formas de obtener vitamina D:

A través de la alimentación, a partir de su consumo en alimentos de origen animal, siendo los alimentos más ricos en ella algunos pescados azules y la yema de huevo. Asimismo, hay muchos productos lácteos, margarinas, cereales de desayuno o bebidas vegetales que están enriquecidas con esta vitamina.

Los suplementos, ya que a veces no quedará más remedio que tomar algún suplemento de vitamina D en forma de preparados alimenticios, gotas, cápsulas o ampollas, pero siempre bajo prescripción médica.

Y otra forma, mediante la exposición solar. Unos minutos de sol al día aumentan significativamente el nivel de vitamina D, mejorando la salud de la piel y su aspecto.

Existen los factores de riesgo que impiden una correcta absorción de esta vitamina, como la obesidad, el tabaquismo activo, los fototipos altos, la exposición solar insuficiente, y la edad.

Sin embargo un exceso en su ingestión puede conllevar serios riesgos para la salud, como anorexia, pérdida de peso, o arritmias cardíacas. Además, aumenta el riesgo de formación de cálculos renales, así como la calcificación de vasos sanguíneos y tejidos, con las correspondientes complicaciones asociadas.

No se automedique ni tome vitaminas sin medida. Si cree que tiene alguna deficiencia de vitamina D consulte con su médico, y evaluará si es pertinente prescribírsela o no.

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