Estira tu rostro con hilos invisibles

La medicina estética ha evolucionado en los últimos años de tal manera que muchos de los cambios estéticos que hasta ahora sólo podían realizarse mediante intervenciones quirúrgicas, a día de hoy es posible llevarlos a cabo mediante tratamientos no invasivos, como es el caso de los hilos invisibles.

Porque no todo el mundo quiere someterse a una operación, a la anestesia general o ni siquiera entrar en un quirófano. Las nuevas técnicas y los nuevos productos permiten cambios sustanciales en rostro y cuerpo sin tener que recurrir a intervenciones ni a post operatorios.

Uno de los problemas que más preocupa a hombres y mujeres es la flacidez facial, porque todos buscamos conseguir un rostro bien definido y disimular, en la medida de lo posible, los signos del paso del tiempo. Y también en este campo se sigue innovando y siguen surgiendo técnicas cuyo objetivo es combatir este problema.

Sin duda uno de los más innovadores han sido los hilos faciales, también llamados hilos invisibles o hilos japoneses (el tratamiento que tiene su origen en Japón, donde comienza a utilizarse en el ámbito de la belleza a finales de los años ochenta del siglo XX), no sólo porque consigue de inmediato un aspecto externo más juvenil, sino porque que estimula los tejidos internos para reafirmar la piel y corregir la flacidez. Los hilos invisibles son hebras de diferentes grosores (aunque nunca superiores a un cabello humano) y es el médico especialista en estética quien debe seleccionar en más indicado para cada persona y parte del cuerpo, ya que, además de en el rostro, se utilizan el cuello, brazos, las manos, los muslos, las rodillas, las mamas y el abdomen.

Otras aplicaciones menos frecuentes son el lifting de cejas y el lifting de cuello. Investigaciones más recientes muestran que podemos usar estos hilos incluso para elevar la punta de la nariz.

Es un procedimiento seguro, sencillo, rápido, sin incisiones y sin dolor. Los sucesivos avances en la composición de estos hilos han logrado que a día de hoy sean de un material totalmente biocompatible y reabsorbible, cuya colocación es muy simple.

Se colocan mediante una aguja-cánula muy fina que se introduce en un plano a través del tejido celular subcutáneo y al retirarla, la hebra queda tensada, formando una malla que redefine la forma del rostro. Otra gran ventaja es que cada hilo provoca una fibrosis progresiva en el tejido celular subcutáneo, lo que facilita su anclaje a la piel. En apenas media hora que dura su colocación se redefine el óvalo facial y se estiran las facciones.

Los resultados son naturales y graduales, y en general, el efecto definitivo puede observarse las tres semanas, si bien va mejorando continuamente hasta alcanzar los tres meses.

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