¿Este lunar es maligno?

Decía Don Patricio en su canción “ya casi no cojo playa contando lunares”. Y aunque en su letra tenía otra acepción, es cierto que es necesario llevar la cuenta de los lunares y las manchas que tenemos en nuestro cuerpo, para controlar su número, su aspecto y su tamaño. Porque un lunar es un protuberancia más o menos abultada, con una coloración que va desde el rojizo al marrón oscuro y que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y suelen ser inofensivos, simplemente un rasgo estético; pero existen también lunares malignos, lunares cancerígenos o melanomas, que normalmente aparecen en la piel pero también lo pueden hacer en el ojo, labios, mucosa bucal o incluso zona genital.

Los lunares (también llamados nevus) son algo común y habitual en la mayoría de las personas, pero no cambian de aspecto. Conocer las señales de advertencia del cáncer de piel puede ayudar a asegurar que los cambios cancerosos se detecten y se traten antes de que el cáncer se haya diseminado; es una dolencia más habitual en mujeres, especialmente en menores de 40 años, si bien puede tratarse con éxito si se detecta a tiempo.

Los habituales cambios hormonales sufridos durante la adolescencia y el embarazo pueden hacer que los lunares se vuelvan más oscuros y más grandes, pero es importante tenerlos controlados.

¿Cómo saber si un lunar es un melanoma maligno?

Lo primero, como ya hemos señalado, es descubrir qué lunares tenemos y observar si cambian de color, forma o tamaño.

También debes saber que los lunares suelen ser simétricos, por lo cual si aprecias bordes irregulares debes acudir a tu dermatólogo. También hay que analizar las manchas si tienen diferentes tonos de marrón o negro, o a veces con manchas de color rosa, rojo, blanco o azul.

Del mismo modo, son sospechosos síntomas como picor, sensibilidad o dolor sobre un lunar, o si adviertes algún tipo de descamación, supuración, sangrado o aparición de un bulto o protuberancia.

Las personas de piel clara y las pelirrojas son más susceptibles de padecer lesiones cutáneas provocadas por el sol. De cualquier manera todos deberíamos utilizar protectores solares si vamos a tener una exposición directa al mismo.

La detección precoz puede evitar que una lesión mínima vaya creciendo o extendiendo su ramificación. A veces es difícil distinguir entre un melanoma y un lunar normal, por lo que es importante que muestres al dermatólogo cualquier lunar que te haga desconfiar.

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