¿En qué consiste la cirugía de mentón?

De unos años a esta parte la cirugía de mentón se ha situado entre las más populares y solicitadas. La mentoplastia, que así se denomina esta intervención, puede realizarse bien para aumentar el volumen, para suavizar el aspecto del mentón o para corregir alguna deformidad.

El mentón tiene una enorme importancia en la expresión facial, por lo que esta cirugía se realiza normalmente en el caso de los hombres para fortalecer la imagen, y en el de las mujeres para suavizar la expresión.

Antes de llevar a cabo la intervención el cirujano analizará la estructura ósea del paciente, mediante pruebas diagnósticas que determinarán cuál es la mejor forma de afrontar el problema. Este procedimiento puede asociarse a la rinoplastia y a la liposucción de papada para conseguir un rostro más armónico y estructurado.

En el caso de aumento del mentón se hace para marcar más los ángulos el rostro; lo habitual es implantar una prótesis a medida con el objetivo de lograr un rostro equilibrado.

Los implantes pueden ser de silicona si el aumento que se pretende es leve o moderado. El cirujano procederá a colocar la prótesis mediante una inserción dentro de la boca, entre la encía y el labio inferior, o realizando una pequeña incisión debajo del mentón.

También puede procederse adelantar una porción del propio hueso del paciente hasta una posición determinada y luego fijarlo con placas y tornillos de titanio.

Si el caso es más leve, puede decidirse injertar grasa extraída al paciente de otra zona, aunque en la actualidad el ácido hialurónico se emplea de forma habitual para remodelar la silueta.

Si la intención es reducir el mentón, se procederá a reducir el hueso para afilar la expresión facial.

Esta intervención se realiza en quirófano, bajo anestesia o sedación, y su duración puede variar entre media hora y 90 minutos, dependiendo de la complejidad del caso.

Como es evidente en el post operatorio hay que tener en cuenta que habrá que guardar unos días de reposo y dormir con la cabeza elevada, evitar los movimientos bruscos y cualquier actividad que pueda conllevar algún golpe y también evitar la exposición solar y usar protección los primeros 6 meses para que las cicatrices no dejen marca.

No suele tener un postoperatorio doloroso, y en todo caso será controlado con analgésicos. El paciente sale de la cirugía con un vendaje cuya finalidad es mantener el mentón inmovilizado para fijar su nueva postura, y que le servirá también como protección frente a traumatismos eventuales.

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