Elimina los granitos que produce la mascarilla

Sí, son un rollo. Sobre todo cuando trabajas de cara al público durante más de 8 horas y no puedes dejar que tu piel respire como debería. Pero las mascarillas de momento han venido para quedarse, para protegernos, y hay que aprender a lidiar con ellas lo mejor posible.

Y también con sus efectos secundarios sobre la piel de nuestro rostro. Al estar tapada y menos oxigenada hay pieles que producen mayor cantidad de grasa y esto conlleva la aparición de granitos cuando usamos mascarilla. Incluso en pieles maduras está empezando a brotar de nuevo el acné, que tras la rosácea es una de las patologías que más se está evidenciando con el uso de mascarillas. Las mascarillas utilizadas durante varias horas al día se ajustan a la piel, la rozan, la irritan, evitan la ventilación y eso, unido a la humedad de la respiración y la saliva, crea el ambiente propicio para la aparición de brotes de acné, granitos y deshidratación.

¿Cómo evitar los granitos que produce la mascarilla?

Para evitarlos lo mejor es mantener la piel lo más en forma posible, realizando una limpieza por la mañana y por la noche con limpiadores suaves que no sean astringentes, de tal manera que no eliminen la capa protectora de la dermis. Hay jabones especiales para este tipo de problemas, que ayudan a regular el Ph y que a la vez son calmantes y purificantes.

Evitar el maquillaje dentro de lo posible también ayuda a que la piel respire, al igual que es aconsejable aplicar la hidratante treinta minutos antes de ponerte la mascarilla.

Intenta además, siempre que sea posible, retirarte la mascarilla durante unos minutos cada dos horas, y seca la posible humedad con un paño de algodón, sin frotar ni arrastrar.

Si tienes un brote de rosácea (en forma de rojeces, granitos rojos y con punta blanca que se localizan en la zona de alrededor de la boca y de los surcos nasales) es aconsejable que emplees cremas hidratantes específicamente formuladas para pieles atópicas o sensibles, además de limpiadores faciales que no contengan perfumes. En caso de que el brote se prolongue en el tiempo es aconsejable que consultes a un dermatólogo por si necesitases tomar algún antibiótico oral o en crema.

No debes olvidar que tus labios también sufren los rigores del “confinamiento facial”. Ahora más que nunca es importante que los exfolies y los hidrates con productos específicamente formulados para esa zona, y que no olvides el uso de un protector solar seguro, que continúa siendo indispensable incluso en época no veraniega, porque no sólo los rayos directos de sol afectan a tu piel.

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