Dieta Keto: todo lo que debes saber

Ya estamos rozando el otoño. Se acabaron las excusas del tiempo de ocio, el desorden vital y las comidas a destiempo que nos permitimos en verano. Quien más y quien menos vuelve con la sana intención de perder los kilillos de más que ha acumulado en sus vacaciones, y hay quien se anima a experimentar con dietas de lo más variadas.

Desde hace un tiempo se ha puesto de moda la dieta keto (Keto es la abreviatura de la palabra inglesa “ketogenic”, que en español se traduce como cetogénico o cetogénica), cuya base es reducir al máximo la ingesta de glúcidos y aumentar la de grasas para lograr una rápida pérdida de peso. Al privar al cuerpo de glúcidos, la energía se obtiene de las grasas a través de un estado denominado cetosis. La dieta cetogénica no es una dieta hiperproteica, sino que se basa en el consumo de grasas. Es moderada en la ingesta de proteínas y muy baja en carbohidratos, con lo que nuestro organismo, al cortar con los carbohidratos o reducirlos al mínimo, tiene que recurrir a otro combustible para obtener la energía: las grasas, tanto las que se obtienen de la dieta, como la grasa de reserva que se han instalado en tu abdomen, muslos o papada.

En una dieta equilibrada, los glúcidos o hidratos de carbono proporcionan entre el 45 y el 65% de las calorías diarias. Sin embargo, en la dieta cetogénica, los lípidos se convierten en la principal fuente de energía; de este modo el 75% de las necesidades calóricas son lípidos, el 20%, proteínas y el 5%, glúcidos, principalmente verduras.

En el caso de la dieta keto, ha de pasar un tiempo para acostumbrarse a dejar de comer pasta, pan y otros alimentos basados en hidratos, pero el antojo de este tipo de alimentos desaparece en cuanto el cuerpo se acostumbra al proceso de cetosis. Una vez sucede esto, podemos apreciar las ventajas de esta dieta y, sobre todo, los efectos positivos en el cuerpo.

¿Qué sí podemos comer?

Es básico que las proteínas y lípidos que consumamos sean de buena calidad. Los aceites vegetales, como el de oliva o el de lino, y productos como las nueces, las semillas, los huevos, el queso, el pescado graso y las carnes rojas suponen una buena fuente de lípidos. La zanahoria, el pepino, la lechuga, los champiñones, los espárragos y las judías verdes también son alimentos cetogénicos perfectos.

¿Qué eliminamos?

Pan, galletas, arroz, patatas y legumbres, cereales, la pasta…

Como siempre recomendamos, esta dieta o cualquier otra que sea restrictiva de un grupo de alimentos ha de hacerse bajo supervisión médica en la consulta de un especialista, que tomará nota de nuestra situación actual, de los objetivos que queremos lograr y nos aconsejará la mejor manera de sustituir unos productos por otros para mantener nuestra salud a salvo.

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