¿Cómo afecta el verano al lipedema?

Algunas enfermedades y dolencias se ven potenciadas en determinadas estaciones del año. Es, por ejemplo, el caso de las alergias en primavera o del lipedema en verano.

El lipedema es una afección en el tejido adiposo que afecta de forma casi exclusiva a mujeres. Conlleva la proliferación e inflamación de las células grasas de caderas y muslos de forma desproporcionada con respecto al resto del cuerpo, aunque también puede aparecer en la zona comprendida entre las pantorrillas y los tobillos. Suele verse fácilmente en mujeres delgadas con piernas anchas, y que presentan abundante celulitis.

Además, al ir aumentando el volumen de las células adiposas, éstas van presionando los tejidos, por lo que se presenta dolor, que va creciendo con el desarrollo de la enfermedad.

Para diagnosticar el lipedema el médico se basa principalmente en la exploración clínica del paciente, mirando el aspecto de sus piernas. No obstante, en casos muy incipientes puede ayudarse de una ecografía si lo cree necesario.

Existen distintos grados de lipedema, dependiendo de la adiposidad de la piel, de la aparición de arañas vasculares o los cambios tróficos de los tejidos. Otros síntomas son sensación de pesadez, la fragilidad capilar y la formación de hematomas de manera espontánea o ante mínimos traumatismos.

¿Por qué se produce el lipedema?

Los motivos no están claros, aunque se ha comprobado que existe un componente genético (al ser común encontrarla en varias personas de la misma familia, todo apunta a una relación genética desconocida por el momento), y también una causa hormonal, lo que hace que esta dolencia se manifieste o intensifique cuando se presenta un cambio en los niveles de hormonas. Al no tener orígenes alimentarios ni por falta de ejercicio físico, las células adiposas afectadas por lipedema tienen una respuesta muy limitada a las restricciones calóricas o al ejercicio físico aunque sea intenso.

El verano hace especialmente dura la convivencia con el lipedema. El calor provoca una distensión de los tejidos y esto aumenta la dificultad circulatoria y el dolor, ya que con la acumulación se van obstruyendo los vasos linfáticos y sanguíneos y esto provoca también la acumulación de líquidos.

Si comienzas a notar algunos de los síntomas descritos, consulta cuanto antes a tu médico y analizará si sufres lipedema y cómo tratarlo.

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