Ayuno intermitente ¿es saludable?

Como cada año por estas fechas, todo el mundo se plantea cómo perder rápidamente el peso que ha ido acumulando a lo largo de todo el año. Los propósitos de doce meses no pueden cumplirse en apenas unos días, pero en cualquier caso todo propósito de mejora siempre es bienvenido. Desde luego las dietas milagro no son la solución para la pérdida de peso; ni por su efecto rebote, ni por el castigo al que someten a nuestro cuerpo, ni por su efectividad. No hay dieta que funcione sin ejercicio y sin un cambio de los hábitos alimentarios que coadyuvaron a esa ganancia de peso.

Pero frente a eso hay muchas personas que más que una dieta eligen una manera de alimentarse y de relacionarse con su alimentación. Y hay quien elige el ayuno intermitente, bien de manera temporal o bien como elección permanente.

¿En qué consiste el ayuno intermitente?

El ayuno intermitente implica abstenerse total o parcialmente de comer durante un tiempo determinado, un periodo de horas determinado, antes de volver a comer de forma regular. Las horas en las que se puede ingerir alimentos se agrupan, y el resto de horas hay que abstenerse de ingerir alimentos o bebidas que no sean agua, té y otras bebidas sin calorías.

El ayuno intermitente puede ser un desafío y llegar a causar fatiga, dolor de cabeza o irritabilidad, aunque estos efectos irían disminuyendo con el tiempo a medida que el cuerpo va adaptándose a este nuevo patrón de alimentación.

Las ventanas de ayuno pueden ser de 12 horas (12 se come, 12 no), ayunar 16 horas al día, (dejando una ventana de alimentación de 8 horas), lo que se conoce como el método 16:8, también la dieta 5:2 (pueden comer cantidades regulares de alimentos saludables durante 5 días y reducen su ingesta de calorías durante los otros 2 días), etc.

Existen muchas variedades del llamado ayuno intermitente, pero ¿son efectivas y saludables? Si el único propósito es la pérdida de peso, puede que este tipo de dieta no sea tan efectivo como esperamos, pero a ello hay que sumarle que algunos estudios han descubierto que puede ser tan bueno para prevenir la diabetes de tipo 2 como para reducir calorías, y además se enseña al cuerpo a procesar los alimentos que se consumen durante el periodo, por lo que se comerá mejor y de forma más eficiente.

De cualquier manera, antes de embarcarnos en cualquier tipo de dieta de fuerte impacto lo mejor es que contemos con la supervisión de un profesional, un dietista-nutricionista que controle que los hábitos que seguimos son saludables, para mejorar no sólo el peso sino el bienestar de nuestro organismo.

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