Carboxiterapia contra la grasa localizada

La carboxiterapia es un tratamiento estético no quirúrgico que favorece la oxigenación de las células corporales mediante la infiltración de CO2 (dióxido de carbono). ¿Y cómo se oxigenan las células? El tratamiento se realiza mediante pequeñas inyecciones en la zona concreta, que se adaptan de manera personalizada a cada paciente, controlando la cantidad de CO2 así como la velocidad, la temperatura y el número de tratamientos.

No es un tratamiento doloroso, debido a las microagujas utilizadas. Como mucho, se puede apreciar un pequeño enrojecimiento en la zona tratada.

Se utiliza principalmente para la reducción de volumen en aquellas zonas en las que existe acumulación de grasa que no se ha podido eliminar con ejercicio y dieta. Se mejora la apariencia de los nódulos de grasa notablemente, ya que los rompe y ayuda a su disolución, aumentando la circulación de la zona.

Con la carboxiterapia se aumenta el flujo sanguíneo y la circulación, de tal manera que se oxida esa grasa y se obtiene una pérdida de volumen, a la vez que se logran otros beneficios, como una mejoría en la calidad de la piel, la reducción de la celulitis y la mejora de las estrías.

Aplicada en el rostro la carboxiterapia mejora la calidad de la piel y la flacidez y aporta luminosidad. Además, en el caso de las ojeras y las bolsas perioculares, mejora la circulación de la zona tratada y a la vez clarea la piel, con lo que se mejora la apariencia.

También se emplea para mejorar el aspecto de cicatrices, faciales o corporales.

¿Cuántas sesiones vamos a necesitar?

Como siempre, cada paciente requiere su propio estudio, aunque por regla general y dependiendo de la zona que vayas a tratar, se suelen requerir de 5 a 10 sesiones. Lo recomendable según los expertos son 2 sesiones semanales, tras las cuales no es necesario guardar reposo, si bien hay que evitar la exposición al sol en los dos días posteriores.

Muy a menudo la carboxiterapia se aplica en combinación con otros tratamientos, como la mesoterapia, pues la combinación de ambos procedimientos es una buena fórmula para poder combatir aquellas zonas que no logramos reducir con dietas o ejercicio.

Son una buena opción a la cirugía, ya que ambos son mínimamente invasivos y los resultados son visibles en poco tiempo.

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