¿Por qué a veces el bótox dura menos tiempo?

Desde hace ya tiempo el bótox se ha convertido en un aliado excelente en el campo de la medicina estética. Ya se empleaba antes para tratamientos de bruxismo o estrabismo, pero su aplicación a dolencias como la sudoración excesiva o su amplio espectro en estética han hecho de él un imprescindible.

En cosmética, la toxina botulínica actúa eficazmente sobre las arrugas dinámicas y de expresión, que son aquellas que se hacen evidentes al contraer los músculos y se localizan en las patas de gallo, el entrecejo o en la frente.

Es un procedimiento rápido e indoloro. Pero que debe ser realizado por médicos especializados que sepan en qué puntos hay que colocarlo para lograr el efecto paralizante de los músculos concretos; de lo contario puede resultar una expresión antinatural o un efecto desigual en ambos lados de la cara.

¿Cuánto duran los efectos?

Es evidente que no todos los pacientes reaccionan del mismo modo al empleo del bótox. Hay quien por ejemplo tiene arrugas de expresión más marcadas y resultan más intensas para ser tratadas. Sin embargo, tras un periodo de 4 a 6 meses la validez de su acción disminuye. Esa duración es variable, dependiendo sobre todo del grosor de la piel (en los hombres dura menos que en las mujeres), la potencia del músculo, la cantidad de gestos que haga cada persona y si las arrugas son más o menos profundas.

En ocasiones el paciente nota que el efecto ha terminado antes, porque su intensidad muscular es más potente o porque al tener un metabolismo elevado, como los deportistas, lo eliminan antes del organismo.

También se ha registrado que en personas con una dieta baja en zinc y proteínas, como los veganos, el efecto del bótox es menor en el tiempo. Lo mismo ocurre con personas mayores de 65 años, porque la flaccidez aumenta y es más difícil corregir las arrugas de expresión.

Es muy importante realizar las dosis de recuerdo o dosis dependientes si queremos mantener el efecto a lo largo de más tiempo, ya que es más sencillo actuar solapando ligeramente las inyecciones.

Hay que tener en cuenta la zona donde se aplica. También pueden obtenerse diferencias de resultado y duración con respecto a otras zonas del mismo paciente: no es lo mismo tratar músculos cortos como los que mueven las cejas que trabajar sobre músculos más largos y complejos, como los situados en las patas de gallo.

Además, se ha demostrado que el uso concomitante de algunos fármacos (como algunos antibióticos, anti inflamatorios, relajantes musculares y antidepresivos) pueden disminuir la efectividad y el tiempo de duración de la toxina.

De cualquier modo, la aplicación mantenida en forma periódica, hace que se prolongue paulatinamente el tiempo de duración del efecto deseado. A medida que se van repitiendo las aplicaciones, dado que el músculo se debilita por falta de uso, los efectos se prolongan cada vez más.

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