Cómo elevar cejas y párpados caídos

Siempre se dice que tu mirada dice mucho de ti. Y es cierto, porque tus ojos reflejan el paso de los años, el cansancio, los cambios de peso… porque con los años nuestra piel pierde tersura y elasticidad y se advierten marcas, arrugas, líneas permanentes, que nos dan un aspecto envejecido y cansado. No es sólo la piel de los párpados, son también las arrugas en la frente y el entrecejo y la caída de la cola de las cejas, su parte final, lo que puede llevar a cambiar drásticamente la expresión facial. Las cejas son un elemento de la parte superior del rostro importante para trasmitir las emociones, enmarcan los ojos aumentando su expresividad.

Si bien depende del tipo de piel y de factores genéticos, es generalmente a partir de los 40 cuando la mayoría de las personas son conscientes de ese cambio de expresión y ese envejecimiento, y de que no se puede ir contra el tiempo, pero sí paliar su efecto sobre nuestra apariencia.

Un levantamiento de cejas puede ayudar a mejorar la apariencia de los ojos, pues disminuye la piel redundante del párpado superior, lo que tiene como resultado un rostro más armónico. También se puede mejorar la forma arqueada de la ceja, dando un efecto de una mirada más abierta.

Cuando queremos imaginar cómo quedaría el resultado, lo habitual es tirar hacia arriba de la ceja con un dedo, pero este gesto tan sencillo es muy difícil de imitar quirúrgicamente.

Si queremos rejuvenecer nuestra mirada, hay varias opciones que pueden tenerse en cuenta:

Cirugía: la intervención logra elevar la ceja mediante una pequeña incisión en el borde superior de la misma y extirpando una pequeña cantidad de piel, de manera que la ceja se consigue recolocar más arriba. Es muy efectiva, deja una cicatriz en el borde superior que puede ser visible las primeras semanas, y está indicada para personas de edad avanzada, ya que el exceso de pliegues frontales disimulará la cicatriz.

Liftings: de varios tipos e intensidad, lo que se pretende es, mediante unas pequeñas incisiones, eliminar el tejido excesivo, tensar la piel de la frente y reubicar las cejas en una postura más elevada. Difieren en el uso o no de láser y en la amplitud de la zona a tratar.

Tanto cirugía como lifting se pueden combinar con la resección de la piel del párpado superior redundante (blefaroplastia) para lograr un mejor efecto en todo la zona periocular.

Hilos tensores: con los que se logra, sin intervención en quirófano, un estiramiento de la piel a la vez que un aumento del colágeno y la elastina en respuesta a los hilos colocados. En casos con descensos leves pueden estar indicados.

Toxina botulímica: el botox atenúa la contracción de la parte lateral y superior del músculo orbicular, lo que bloquea la acción de los músculos que deprimen la ceja, con lo que sólo actúan los que la suben. El resultado es la elevación de la cola de la ceja pero de forma temporal. Suele realizarse unido al relleno con una pequeña cantidad de ácido hialurónico o de grasa, lo que nos da un aspecto más juvenil. Su efecto es también temporal de varios meses.

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