Cómo afrontar tu primer retoque estético

Cuando te decides a hacerte un retoque facial siempre te enfrentas a algunas dudas, porque al fin y al cabo el rostro es la parte más visible de tu persona y cualquier elemento que cambia modifica tu expresión y cómo te perciben los demás.

Lo primero, por supuesto, es consultar a un médico especialista que te indicará cuál es tu problema o cómo mejorar ese aspecto físico que te incomoda.

Lo cierto es que la primera vez acudimos al médico estético con la idea de que “no se note mucho” lo que nos hacemos, para que nadie nos pregunte o se dé cuenta. En general la idea es que se nos vea bien, o mejor, pero que no se perciba como un cambio drástico.

Quizás uno de los tratamientos iniciales por los que más se decantan los pacientes sea la eliminación de arrugas con la toxina botulímica (coloquialmente conocida como bótox). Con estas infiltraciones en las arrugas de expresión o en las comisuras de los labios, o sobre ellos (el llamado código de barras), se paralizan temporalmente los músculos de la zona, con lo que se relajan las arrugas y se marcan menos.

Hay quien cree que infiltrarse bótox es sinónimo de pérdida de expresividad o de tensión facial permanente, quizás por la imagen distorsionada que ofrecen algunos famosos, y nada más lejos de la realidad; para empezar, no es un resultado inmediato: los músculos van poco a poco, en el transcurso de los días, relajándose hasta adoptar una posición laxa que favorece la disminución de las arrugas.

En algunos casos, cuando las arrugas tienen bastante tiempo y se han marcado más, se recurre al ácido hialurónico como aliado. El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de manera natural en el ser humano y que se genera espontáneamente a lo largo de la vida, pero que a partir de un momento ralentiza su producción. El ácido hialurónico tiene un efecto positivo en el envejecimiento intrínseco (el que se produce por el transcurso del tiempo) y en el envejecimiento extrínseco (causado por factores medioambientales externos).

Una de sus ventajas es la de mantener los niveles de humedad de la piel, ya que posee la propiedad de retener agua, y también se emplea para rellenar o reposicionar, ya que además de alisar los pliegues subcutáneos estimula la producción de colágeno, lo que multiplica y prolonga el resultado rejuvenecedor.

Si estás pensando en mejorar el aspecto de tu rostro, eliminando arrugas de expresión o pequeñas depresiones cutáneas, ven a conocer a nuestro equipo médico de la clínica Bruselas, donde te informaremos sin compromiso sobre cuáles son las opciones para que te sientas a gusto y satisfecho con tu mejor cara.

Realizamos un diagnóstico online exclusivo para usted

Más información